Oaxaca, magia en sus sabores y tradiciones.

Oaxaca, magia en sus sabores y tradiciones.

Oaxaca es uno de los destinos más ricos en cultura y gastronomía de México, famoso por sus imponentes zonas arqueológicas, coloridas artesanías y una cocina que enamora a cualquiera pasando por la tradicional, la istmeña y las fusiones más contemporáneas.


Para empezar: alebrijes, Mitla y mucha comida tradicional

Para comenzar la aventura, un desayuno con sabores tradicionaleses ideal para adentrarse en la cocina oaxaqueña. Hay restaurantes que ofrecen un menú degustación que rinde homenaje a las recetas de antaño, con preparaciones a base de maíz criollo, salsas molcajeteadas y tortillas recién hechas. Es la oportunidad perfecta para saborear el chocolate de agua, los tamales envueltos en hoja de plátano o las memelas con asiento.

El siguiente destino es Santa María Tilcajete, un pueblo famoso por la elaboración de alebrijes, esas coloridas y fantásticas figuras talladas en madera de copal. Visitar algún taller te permite descubrir la manera en que las familias oaxaqueñas conservan y reinventan estas tradiciones artísticas. Es común que los artesanos te inviten a participar con pequeñas pinceladas, mientras te comparten anécdotas sobre su origen e importancia espiritual.

El recorrido continúa hacia Mitla (“Lugar de los Muertos”), uno de los complejos arqueológicos zapotecos más importantes de la región, se caracteriza por sus ornamentadas grecas y sus muros decorados con motivos geométricos.

Por la tarde, es momento de degustar en la capital platillos elaborados con ingredientes locales: moles, caldos, tortillas recién hechas y postres de la región que te harán cerrar el día con broche de oro.
Explorando el pasado prehispánico y la cocina istmeña
Para un segundo día, visita Monte Albán, la zona arqueológica más emblemática de Oaxaca que fue la antigua capital zapoteca. No dejes pasar la oportunidad de subir a las plataformas principales para disfrutar de una impresionante vista panorámica de la ciudad y los valles aledaños.

Para el mediodía, toca sumergirse en la gastronomía tradicional del Istmo, busca restaurantes con platillos como las garnachas, las tlayudas y los guisos de mariscos que caracterizan a la región istmeña.

Para cerrar la tarde, una visita a alguno de los mercados locales –por ejemplo, el Mercado 20 de Noviembre o el Mercado Benito Juárez– te brindará la oportunidad de maravillarte con los ingredientes frescos de la región, así como con la variedad de artesanías, textiles y chapulines fritos. No olvides probar un típico tejate, bebida refrescante elaborada con maíz y cacao, o llevarte a casa un paquete de mole negro o rojo.


Arquitectura, mezcal y la magia de la noche oaxaqueña
Un paseo por el Templo de Santo Domingo de Guzmán, joya arquitectónica de la ciudad, y sus alrededores te permitirá sumergirte en la historia virreinal y disfrutar de la belleza de los retablos barrocos y la decoración de oro que recubre el interior del templo. Además, podrás visitar el Museo de las Culturas de Oaxaca, el Jardín Etnobotánico, los pasillos del Andador Turístico, los murales de arte urbano y las innumerables galerías.

Al caer la noche, descubrirás la faceta más creativa de la cocina local y la amplia variedad de mezcales artesanales que se producen en la región.


Siempre quedará algo por ver, oler y probar en Oaxaca, uno de los estados más encantadores de México. ¡Buen viaje y buen provecho!
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