Por: Violeta Hernández
En Perú hay cultura milenaria, gastronomía exquisita y paisajes que parecen de otro planeta.
Lima: historia viva
La capital del país es una ciudad que combina modernidad, tradición y una escena gastronómica que fascina a los visitantes. El barrio de Miraflores ofrece acantilados únicos y parques frente al mar Pacífico, como el icónico Parque del Amor, famoso por su escultura central y mosaicos coloridos.
El Centro Histórico de Lima es un viaje al pasado con balcones coloniales, plazas monumentales y mucha historia en sus calles. Para una experiencia más bohemia en la tarde, Barranco es imprescindible: arte urbano, galerías, bares y una vibra creativa.
Qué probar en Lima: el clásico ceviche acompañado de una cerveza cusqueña dorada; la sofisticada cocina nikkei, fusión peruano-japonesa y la icónica Inca Kola.
Cusco: alma andina
La antigua capital del Imperio Inca con sus calles empedradas, invita a recorrerla despacio por estar situada a gran altura. Desde aquí puedes visitar:
- Machu Picchu, una de las siete maravillas del mundo moderno. Es una experiencia espiritual que agradecerás.
- La Montaña de Siete Colores, un espectáculo natural donde la tierra parece pintada a mano en franjas degradadas con una vista única.
- Siete Lagunas de Ausangate, un recorrido natural entre aguas turquesa y montañas imponentes, requiere gran esfuerzo físico al encontrarse a casi 5 mil metros sobre el mar.
- Ollantaytambo, un pueblo que conserva intacta la grandeza de la civilización inca.
Paracas e Ica: desierto que sorprende
Al sur de Lima, el paisaje cambia radicalmente. Paracas es la puerta a la vida marina: visita Islas Ballestas, donde habitan colonias de leones marinos y aves en un espectáculo natural inolvidable.
En Ica, el desierto cobra protagonismo. El oasis de Huacachina parece salido de un sueño: dunas infinitas, atardeceres dorados y adrenalina pura. Ideal para aventureros y practicar sandboarding sobre las dunas y pasear en buggy a toda velocidad.
Viajar a Perú es recorrer múltiples mundos en un solo país: del océano al desierto, de la ciudad a la montaña, de la historia ancestral a la innovación culinaria. Un destino que lo tiene todo.






















