Global Fashion Collective (GFC) presentó su temporada Primavera/Verano 2027 (SS27) en la Semana de la Moda de Nueva York, con dos jornadas de desfiles celebradas los días 11 y 12 de septiembre en The GlassHouse, enmarcadas por el icónico skyline de Manhattan. La temporada reunió a catorce diseñadores de Perú, Canadá, Corea del Sur, Tailandia, Estados Unidos, Reino Unido y Taiwán, aportando una perspectiva marcadamente internacional a la pasarela neoyorquina.
A lo largo de las dos jornadas, las colecciones transitaron con naturalidad entre la sastrería depurada, las siluetas expresivas, la artesanía minuciosa y referencias profundamente personales a la cultura y la identidad. El showcase reafirmó el eje de la presencia de GFC en Nueva York: conectar a diseñadores internacionales con una de las capitales más influyentes de la moda y brindar a sus propuestas el espacio, la producción y la audiencia que merecen.
La primera jornada abrió con el peruano Noe Bernacelli, quien presentó una visión del romanticismo contemporáneo con corsetería elaborada, encajes, plumas y drapeados fluidos, transitando de tonos rosa palo y nude hasta un dramático carmesí. Le siguieron Maison Hadascha, de la diseñadora haitiano-estadounidense Hadascha Volny, con su visión del lujo caribeño contemporáneo que abarcó prêt-à-porter de resort, swimwear, lounge y knit couture, y el canadiense Richard Wei, cuya colección “Fashion is Art” transformó la pasarela en vestidos escultóricos, drapeados y tejidos luminosos inspirados en la alta costura de noche.
La taiwanesa Erika Chung presentó “Taiwan Cha Mou Zai”, una colección profundamente personal inspirada en su infancia en un mercado local, reinterpretando texturas, colores y técnicas de tejido desde una perspectiva moderna, con un enfoque de ingeniería de patrones basada en datos y fibras biodegradables de Tencel y Greencell. El neoyorquino Carlton Jones regresó con “Second Nature”, una exploración de la energía urbana frente a la belleza del mundo natural, reinterpretando el camuflaje como un lenguaje propio de la naturaleza a través de mallas ligeras y Tencel transpirable.
Claire Marie Francom llevó a la pasarela “A Modern Renaissance”, una colección de romanticismo de otra época inspirada en el Renacimiento italiano e inglés, con ocho vestidos de corsé con cordones en terciopelo, brocado, satén, encaje y seda en profundos tonos rojos, morados, dorados y verdes. El colectivo surcoreano BLTAM Entre hizo su debut neoyorquino con una colección creada por cuatro jóvenes diseñadoras de entre 10 y 12 años, cada una interpretando uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, abordando temas como la educación, igualdad económica, salud y justicia.La segunda jornada abrió con el canadiense ALEX S. YU, cuya colección “error 143: null” exploró la nostalgia de la juventud, la transformación y las complejidades del amor, inspirada en el drama taiwanés Dou Yu, transitando de tules y tonos pastel hacia cuero desgastado, denim crudo y estructuras imponentes teñidas de azules profundos. Le siguió Fairy Princess Bangkok, de Tailandia, con “Ethereal DNA”, una colección que celebra la feminidad delicada y el valor de atreverse a ser diferente, con siluetas etéreas, tejidos transparentes y piezas confeccionadas en cantidades limitadas por artesanos expertos.
BLUETAMBURIN, bajo la dirección creativa de Bomin Kim, regresó con “Justice in Elegance”, una propuesta que fusiona la sofisticación atemporal con un poderoso mensaje de impacto social, reinterpretando siluetas clásicas de alta costura centradas en la integridad, la dignidad y el liderazgo contemporáneo. La afgano-canadiense Somaya Ahmadi presentó “Threshold” con su estudio Somaya Fashion Studio, una colección inspirada en la arquitectura que explora la transformación y el espacio liminal entre quienes somos y quienes estamos destinados a ser, con arcos, cortinas y siluetas estructurales.
Foxfire Designs, fundada por la diseñadora indígena Cathy Lopez, celebró la herencia, la artesanía y la expresión contemporánea de las comunidades Hopi y Santa Ana Pueblo, llevando la identidad indígena a la pasarela a través de técnicas tradicionales de costura y relatos culturales transmitidos de generación en generación. La jornada cerró con Maison Arabesque Boudoir, bajo la dirección de Maya Mosteghanemi, con “Anna Style”, una colección inspirada en la icónica editora de moda Anna Wintour, que fusiona la influencia de la moda femenina francesa de los años 60 con referencias a la Francia renacentista y el Imperio Otomano, con hombros marcados, siluetas contundentes y elaborados bordados.
En conjunto, SS27 fue una celebración del diseño sólido, la mirada personal y una moda que trasciende fronteras, desde nuevos talentos que hicieron su debut neoyorquino hasta firmas consolidadas que continúan expandiendo su presencia internacional. El evento contó con el apoyo de Goldwell como patrocinador oficial de cabello y Cristina Cuéllar Store en maquillaje, consolidando a GFC como una plataforma que conecta el talento emergente y establecido con nuevos públicos y mercados internacionales en las capitales de la moda del mundo.



















