Nueva Normalidad

Nueva Normalidad

El impacto emocional que ha tenido el confinamiento ha sido intenso. Hemos vivido situaciones y experiencias que nunca habíamos imaginado. Ahora sentimos que nuestra vida puede cambiar de la noche a la mañana porque existe una amenaza real capaz de arrebatarnos nuestra salud y la de las personas que queremos. Nuestros proyectos han quedado paralizados durante meses, nuestras relaciones cortadas, el concepto que hasta ahora teníamos de la vida, la salud, el trabajo o la familia ha cambiado. Hoy tenemos la sensación de no saber lo que va a pasar.
Seguramente te has enfrentado a muchas preguntas que vienen a tu cabeza y que incluso han alimentado esas noches de insomnio. ¿Cómo será la nueva normalidad? ¿Qué cosas vamos a hacer (o van a ser) diferentes en nuestras vidas? ¿Hemos cambiado durante este tiempo de confinamiento? ¿Qué hemos aprendido de todo esto? ¿Cómo puedo gestionar mis emociones para vivir el cambio desde la conciencia? ¿Por qué experimento cambios de humor extremos? ¿Por qué tengo miedo a convivir nuevamente? ¿Qué pasará con mi vida de antes?
A través de estas líneas te propongo algunos recursos para que puedas conectar con tus emociones para vivir más plenamente el proceso de cambio. No verlo desde una perspectiva fatalista sino de una gran oportunidad de conocernos e incluso experimentar una nueva faceta de nosotros mismos.
 
¿Cómo podemos definir “la nueva normalidad”?
En primer lugar, me gustaría poder definir el término “nueva normalidad”, porque a pesar de ser la manera en la que se nombra a esta nueva etapa, representa una contradicción de términos y el ser humano se confunde frente a las contradicciones. Esa confusión dificulta adaptarnos emocionalmente a la nueva normalidad. Así que vamos a empezar por definir ambos conceptos.
La normalidad implica necesariamente repetición, es una rutina, es aquello que lleva tiempo haciéndose. Lo nuevo requiere cambio y adaptación, y no ha alcanzado todavía el estado de normal. Todo lo que ha sucedido desde que empezó el estado de alarma es nuevo, ya que no lo hemos vivido antes, por tanto, es diferente a lo normal. Por eso prefiero definir esta nueva normalidad como una nueva realidad que nos toca vivir y a la que nos toca adaptarnos.
 
Aprender a sostener la incertidumbre
Esta va a ser una de las primeras herramientas que nos va a ayudar a adaptarnos a la nueva normalidad. Es cierto que no sabemos lo que va a pasar, en este momento vital aquello externo ha quedado paralizado.
Las relaciones, el trabajo, el futuro o la salud son grandes aspectos de la vida actual que, en el presente que nos está tocando vivir, se escapan de nuestro control.
No dependen de las decisiones que tomemos nosotros mismos, sino que se rigen por algo externo que no está en nuestras manos manejar.
Por eso es importante revisar cómo tienes tus soportes internos. Si todo aquello que te sostenía en tu vida era externo (pareja, trabajo, entorno social, …), es un buen momento para trabajar los recursos internos que te permitan sostener la incertidumbre y soltar el control.
Es muy importante hacer un ejercicio de proyección, plantearnos planes a corto plazo, mirar y planificar el futuro inmediato, pero vivir en presente. El aquí y ahora, nos va a permitir adaptarnos mejor a los cambios.
 
Cambio, adaptación y supervivencia
¿Qué emociones están más presentes en el proceso de adaptación al cambio? Durante la adaptación a la nueva normalidad experimentamos las cuatro emociones primarias. Vamos a ver cómo nos pueden bloquear desde su lado más desadaptativo o, por el contrario, cómo pueden contribuir a la adaptación en su aspecto más sano.
EL MIEDO
Es la emoción que nos ayuda a percibir las amenazas. Existe un miedo real a contraer la enfermedad, a perder a seres queridos, a perder el trabajo o a salir a la calle que puede paralizar a algunas personas. El bloqueo es una reacción des adaptativa del miedo.
Su parte más sana es la que nos lleva a la prudencia: a cuidarnos a nosotros mismos y a cuidar al otro, es una manera de cooperar como sociedad (por ejemplo, si usamos mascarilla y los demás también la usan, podemos salir a la calle minimizando el riesgo de contagio).
LA TRISTEZA
Es una emoción que nos permite entrar en contacto con nosotros mismo y mirar hacia dentro para elaborar aquello que hemos perdido. Algo de lo que necesitamos desprendernos. Adaptarse a la nueva realidad requiere elaborar los duelos pendientes.
Muchas personas han perdido a sus seres querido y no se han podido despedir de ellos, otras han perdido el trabajo, hay muchos proyectos truncados (viajes, bodas, nuevos trabajos…) que necesitan cerrarse y la tristeza nos puede ayudar a soltar aquellas pérdidas para estar más presentes.
EL ENFADO
La energía que mueve la rabia nos va a posicionar, nos ayudar a poner límites y a tomar decisiones. Si la rabia desborda es posible que la persona viva en la queja o en conflicto con las personas con las que convive o comparten su vida.
Los enfados por cómo se ha gestionado la situación, la queja con la sociedad, la rabia que genera la pérdida inesperada, entre otras situaciones que parecen injustas, ha estado muy presente estos días. Reconciliarse con todo ello desde el respeto a uno mismo y el respeto al otro permite vivir en conciencia plena.
LA ALEGRÍA
La alegría nos proporciona la ilusión por los nuevos proyectos, nos enfoca al futuro desde el presente. Es la emoción que más nos mueve y nos dirige hacia el cambio, nos permite ser creativos y tomar las riendas de nuestra propia vida para disfrutar de los cambios.
La ilusión y esperanza nos anclan a la vida y nos permiten seguir hacia adelante en nuestro camino vital.
 
Recursos para adaptarse emocionalmente a la nueva normalidad
La resiliencia es la capacidad que tenemos los seres humanos para superar las circunstancias traumáticas. Es posible que los recursos que nos van a permitir adaptarnos a la nueva normalidad hayan estado presentes durante la etapa de confinamiento, el tiempo en el que todo aquello externo se ha parado puede haber servido a algunas personas a conectar consigo mismas y recuperar sus recursos internos.
 
Para adaptarnos a la nueva realidad necesitamos:
 
  • Estar en el presente: La conciencia de estar en el aquí y el ahora nos ayuda a gestionar las emociones.
 
  • Visión de futuro: Es básico centrarse en el presente con la mirada hacia el futuro para construir nuevos proyectos realistas a corto plazo y poder iniciar el proceso de cambio.
 
  • Equilibrio emocional: Permitirse todas las emociones va a ser importante para poder gestionarlas y que no nos desborden.
 
  • Sostener la incertidumbre: Enfrentarnos a aquello que desconocemos, soltar el control de lo que no depende de nosotros y cultivar nuestros soportes internos, nos va a servir para adaptarnos mejor al cambio.
 
El siguiente ejercicio puede ayudarte a fomentar el cuidado emocional:
Te propongo hacer un ejercicio que te va a ayudar a hacer balance de la etapa de confinamiento y te va a enfocar hacia el cambio. La palabra CARE en inglés significa cuidado, y tomando sus siglas nos surgen una serie de preguntas que invitan a la reflexión:
 
¿QUÉ QUIERES CONSERVAR?
¿Qué has aprendido durante el confinamiento o a lo largo de tu vida que te permite adaptarte a la nueva realidad? ¿Qué aspectos quieres conservar de tu vida en el presente?
Ejemplo: El contacto con amigos y familia que aportan aspectos positivos a tu vida, a pesar del distanciamiento social.
 
¿QUÉ QUIERES AUMENTAR?
¿Qué actitudes, actividades, comportamientos, relaciones quieres aumentar en tu vida que te ayuden a adaptarte mejor al cambio?
Ejemplo: Personas que han estado más en contacto con sus hijos al trabajar desde casa, pueden buscar tiempo de calidad con la pareja o la familia a pesar de volver a la rutina del trabajo; personas que han podido encontrar espacios en los que meditar, respirar o entrar en contacto consigo mismas.
 
¿QUÉ QUIERES REDUCIR?
¿Qué acciones quieres reducir de tu día a día que te bloquean para el cambio? ¿Qué límites te vas a poner?
Ejemplo: Estar mucho tiempo en el móvil o ir todo el día en piloto automático.
 
¿QUÉ QUIERES ELIMINAR?
¿Qué hábitos, relaciones, actitudes quieres eliminar de tu rutina que te paralizan a la hora de avanzar hacia el cambio?
Ejemplo: Relaciones que no me ayudan en mi día a día, hábitos tóxicos…
 
En este artículo has podido ver algunos recursos que te ayudarán a adaptarte emocionalmente a la nueva normalidad. Si aun así crees que eres una persona a la que le cuesta enfrentarse al cambio y adaptarse emocionalmente a la nueva normalidad puedes iniciar un proceso terapéutico que te ayude a encontrar el camino y aportar a tu bienestar emocional.