Rescatando el Henequén, una tradición hecha arte.

En la península de Yucatán en México, el artista plástico originario de Mérida- Venezuela Adrián Gómez, conoce la fibra del Henequén, conocida como el “oro verde” de la zona, observando su proceso como materia prima, su tratamiento y descubriendo sus potencialidades como fibra versátil y noble, siendo utilizada en múltiples propuestas artesanales típicas de Yucatán. Es así como surge la idea de la serie KAUS, producto de un viaje que engloba toda Sudamérica, reuniendo la forma inspirada en los Moais y en las esculturas monolíticas del continente, e incluyendo procesos de pigmentación en Cusco para tratar la fibra del Henequén de Yucatán, destacando que el interior de las esculturas es de cuarzo y piedras extraídas de misma tierra.

Cada serie de la familia KAUS, nace de una fase del recorrido por Sudamérica, desde los orígenes en La Isla de Pascua, que hicieron alusión a los monumentos monolíticos en el resto del continente, lo que inspiró la imponente silueta de KAUS Metatrón, su color y su volumen grandilocuente comparado con las demás presentaciones de KAUS lo destacan, haciéndolo una gran figura, íntegra y soberbia, que mira hacia el infinito proyectando su luz. De esta idea parte KAUS Sefirot, según la Kabbalah las Sefirot, son las esferas que contienen la energía creadora del universo, distribuyéndola en dones o atributos, es así como cada una de las piezas funcionales que componen esta serie tienen una personalidad propia, aun manteniendo una misma línea editorial que las une con el resto de la serie. Nace entonces KAUS Nébula, que en latín se entiende como nebulosa, una masa de materia cósmica celeste, difusa y luminosa; siendo cada uno de los ejemplares de esta variopinta presentación, una estrella, que conforma ese firmamento, con luz y color propios. Por otra parte, se despliega la serie KAUS cielo donde el artista ha logrado concretar los colores del atardecer, en la figura de esta escultura monolítica desplegando una serie de múltiples colores pasteles que inspiran el cielo adornado donde yacen los ángeles que inspiran esta faceta del concepto KAUS.

Es importante tomar en cuenta que el uso y la producción de la fibra del Henequén, ha decaído en las últimas décadas, y que, en este caso, se presenta una manera para el aprovechamiento de esta materia prima en otros contextos, como es el caso del mobiliario en el diseño de interiores, a través de la propuesta de la serie KAUS, mostrando otra faceta para el uso de este material y el impulso a la producción local de la zona.

Convirtiéndolo en una serie de objetos funcionales como lámparas que aportan un toque de sofisticación y prestancia para adaptarse a cualquier espacio, proponiéndola la futura
industrialización de la fabricación de esta fibra, beneficiando el desarrollo económico de la zona y promoviendo su producción autóctona. Ofreciendo una propuesta innovadora y fresca, que redefine conceptos y técnicas tradicionales y rudimentarias, en una figura moderna y vanguardista, tanto en su proceso de construcción como la forma asignada a las piezas.

Del mismo modo, Adrián Gómez suma el trabajo de los artesanos del pueblo de Izamal, en cuyos talleres se reproducen esa mágicas piezas, apoyando no solo la producción de la fibra de Henequén, sino también la labor de las manos que laboriosamente transforman este material en arte, resultando así en objetos cargados, no solo de un valor artístico sino en un aporte y rescate de la cultura de un pueblo que busca incesantemente el rescate de una tradición.

J.R Fermín

 

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